El Dosemil

Ensoñaciones de Dosemil
La envidia aquí es más bien un reflejo, un eco de los impulsos humanos hacia el significado y el reconocimiento, que el artista convierte en un espacio de autoconciencia y liberación. casi ritual del individuo en su fragilidad con el poder, confrontando al mundo con una sensibilidad que es a la vez cruda y sublime.
Rey del abandono
A través de textos e imágenes, hilvana narrativas sobre la soledad y la introspección, en un diálogo inquebrantable con su entorno, donde cada interacción con la naturaleza, la ciudad, y las miradas de seres al margen, evoca una pregunta sobre el ser humano en su devenir y su posición en el cosmos.
La experiencia de Dosemil en entornos de abandono, entre “edificios vacíos por kilómetros” y montículos post-clásicos, lo convierte en un “rey del abandono” que, al recorrer esos espacios, transforma su desolación en un espacio de creación y resistencia. Este autoproclamado “rey” no encuentra realeza en el poder, sino en la contemplación de lo transitorio, del amor perdido y la añoranza por un vínculo eterno con la naturaleza y la memoria humana.
Los “videitos” y “dibujitos” de Dosemil revelan más que imágenes fugaces: son ventanas a una espiritualidad cruda, arraigada en una búsqueda de la gracia en medio del caos, y en el entendimiento de que “no hay premio al sufrimiento; la transformación es una promesa garantizada”. Esta paradoja entre la desesperanza y la belleza, entre lo efímero y lo eterno, traza una línea sutil y vibrante a lo largo de su obra.
La voz de Dosemil es la de un mensajero que camina entre lo profano y lo trascendental, y sus piezas reflejan el eco de un alma que, al verse atrapada en un mundo que idolatra lo superficial, se niega a perder la conexión con lo sagrado, lo natural y lo mítico. Así, cada texto y visualización no es solo una obra, sino un recordatorio de la vulnerabilidad inherente al ser humano frente a la inmensidad de un cosmos indomable.
Curadora: Lucy Tomasino












In Dosemil’s work, envy and fragility become sites of self-awareness and release. Through text and image, he weaves narratives of solitude, resistance, and fleeting epiphanies, where the city, nature, and marginal lives echo questions of our place in the cosmos.
Proclaiming himself a “king of abandonment,” Dosemil transforms desolate spaces into acts of creation. His playful “little videos” and “drawings” reveal raw spirituality, where suffering holds no reward—only the promise of transformation.
Walking between the profane and the transcendent, his voice reminds us of human vulnerability and the fragile beauty that persists within an untamed universe.